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México: entre Estados Unidos y China

Nuestro país representa un jugoso aliado en términos geopolíticos para el gigante del continente asiático


En política exterior la forma también es fondo. La lectura de la negativa del gobierno de México, especialmente del presidente Andrés Manuel López Obrador, con la reinterpretación de los principios de nuestra política externa (no intervención y autodeterminación de los pueblos básicamente) tiene muchas lecturas, la más sonadas es que nuestro país en el gobierno de la 4T hipotecó su capital político con los planes de reelección de Trump. Los resultados que le favorecen a los demócratas cambiaron todo. Independiente que se dé en los siguientes días o hasta que el Colegio Electoral anuncie la victoria de Joe Biden, el país tendrá que trazar urgentemente una vía alternativa para contrarrestar las afectaciones a las relaciones económicas y políticas con EU. Además de estar atentos a los temas medulares de la relación bilateral, se tendrán que buscar equilibrios de poder, a través de la diversificación. Ante esto, surge el cuestionamiento ¿es China la alternativa para un balance de poder con los estadunidenses?


Considerando la lógica del Presidente, probablemente los estrategas de Palacio Nacional lo tengan considerado dado que China, además de tener claro la ruta a seguir en los siguientes años en términos de su expansión, a través del programa de cooperación y financiamiento la Franja y la Ruta, México representa un jugoso aliado en términos geopolíticos. Sin embargo, si bien es cierto, ese país es un importante socio comercial, que de acuerdo con la Secretaría de Economía (2020) hasta agosto, el comercio total alcanzó una cifra de  50,745,662 millones de dólares, esa cifra no se equipara con el comercio con EU, que para el mismo periodo fue de 312,444,218 millones de dólares. 


Además de esto, existen otros riesgos en el futuro que pondrán a prueba a nuestra diplomacia, tal es el caso del papel de México en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, como miembro no permanente, que está previsto de enero de 2021 a diciembre de 2022. Comento esto porque hay una gran cantidad de asuntos sin resolver en la arena internacional, especialmente en Asia. El más complejo y con riesgo de inestabilidad es el relacionado con Taiwán. La idea de la unificación entre China continental y la isla está presente en el discurso y deseos de Xi Jinping. El tema está considerado en el plan quinquenal previsto a aprobarse en la Asamblea Nacional Popular en su sesión anual, a principios de 2021. Otro tema que atraerá la atención es el conflicto entre China y Japón por las incursiones de barcos pesqueros chinos en las Islas Senkaku. 


Como se puede observar, el posicionamiento del gobierno de México sobre el resultado de las elecciones en EU tiene implicaciones más allá de la relación bilateral. Curiosamente, tanto China como Rusia tampoco se han manifestado al respecto, lo que nos hace parte de facto, de un frente, por lo menos en el tema, de esos países y, lo más grave, de Trump. Al respecto, urge regresar a nuestra tradición diplomática apegada a intereses nacionales con el fin de evitar confrontaciones con actores de gran calado, derivado de un mundo complejo y una transición de poder global en marcha. 

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© 2020 Dr. Adolfo Laborde Carranco