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El T-MEC y el Plan B

Como ya es de costumbre en su administración, el presidente Donal Trump seguirá lanzando amenaza a México, más aún en la antesala de su campaña presidencial para un segundo mandato.

Foto por Presidencia.

Como ya es de costumbre en su administración, el presidente Donal Trump seguirá lanzando amenaza a México, más aún en la antesala de su campaña presidencial para un segundo mandato. Probablemente esta intimidación vendrá acompañada de una serie de críticas a la política migratoria y de seguridad de México en la frontera sur y por su puesto ante el surgimiento de la discrepancia por concepto de las nuevas normas del T-MEC que entró en vigor el pasado 1 de julio. Asimismo, no perderá la oportunidad de sacar de nueva cuenta el tema de la construcción del muro y el empeño que pondrá en su materialización en un eventual segundo periodo presidencial.


Al respecto, cabría preguntarnos en qué consiste el “Plan B” de diversificación comercial del país, en caso de que el T-MEC se colapse por lo dicho en líneas anteriores. No se sabe nada sobre esto. Las únicas pistas que podemos suponer, son a través de lo que acontezca con la visita del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador a Estados Unidos el 8 y 9 de julio, así como la nueva diplomacia digital de la cancillería y la recopilación de las noticias de las visitas de las autoridades mexicanas, previo al Covid-19, a Sudamérica, Asia (China y Japón) y la mención de que, con Brasil con quien recientemente se estableció un Acuerdo de Libre Comercio para vehículos pesados que entrará en vigor en julio de 2023, así como el inicio de conversaciones con el Reino Unido de un nuevo Acuerdo Comercial después del Brexit.


Los instrumentos para la diversificación o “Plan B” todo los conocemos. Están los 13 Acuerdos de Libre Comercio con 50 países; el TLCUEM con la Unión Europea se se concluyó a finales de abril de este. Con América Latina, se usan los Acuerdos de Alcance Parcial y Regional en el contexto de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALADI) y la Organización Mundial de Comercio (OMC) para los países con los que no tenemos Tratados de Libre Comercio (TLC´s).


El “Plan B”, en caso de hacerlo, tendría que instrumentalizarse (ejecutarse) con acciones paralelas (concretas) a la entrada en vigor del T-MEC. Se podrían anunciar, por ejemplo, el inicio de las negociaciones de Tratados de Libre Comercio o Acuerdos de Complementación Económica con China y Corea. O bien, comenzar con un proceso de integración económica profunda, que no es lo mismo que un simple TLC, con los miembros de la Alianza del Pacífico o la ALADI. También, una opción es asumir el liderazgo en el CPTPP proponiendo un regionalismo abierto intrabloques.


Es cierto que esto llevará tiempo, pero ¿qué estamos esperando? Una actitud reactiva no ayudará y sin presupuesto para acciones específicas y medibles, todo quedará en el discurso y la retórica. La tan anhelada diversificación comercial tendrá que esperar, por lo menos hasta que sepamos el desarrollo del nuevo T-MEC. Espero que estemos preparados para entonces.

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