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El RCEP y la nueva realidad en Asia

En caso de que Biden decida regresar a foros e insertarse en acuerdos, tendría que acatar condiciones

Los principales actores en Asia han creado un esquema de libre comercio que compita con los existentes en el mundo. 15 economías de Asia-Pacífico firmaron el 15 noviembre el mayor Tratado de Libre Comercio del mundo con China. La Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés) agrupará a los 10 miembros de la ASEAN, así como a China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda. India salió de las conversaciones, pero le han dejado la puerta abierta si decide unirse.


No sólo China aprovechó la coyuntura postelectoral de EU, la mayoría de los miembros del RCEP lo hicieron al ver comprometido su futuro en términos de las alianzas regionales, dada la incertidumbre política. En caso de que Joe Biden decida regresar a foros económicos de carácter multilateral o insertarse en acuerdos de libre comercio como el RCEP, o el CPTPP, llegaría tarde y tendría que acatar condiciones, dado que su adhesión sería tardía, lo que podría repercutir la agenda comercial internacional del nuevo gobierno de Estados Unidos.


Desde hace años, gobiernos republicanos y demócratas habían trazado una hoja de ruta en América del Norte vía el TLCAN, hoy T-MEC que, si bien ha quedado blindado con las nuevas modificaciones en su renegociación, también la lógica de los cambios era establecer una región más competitiva, evitando la desviación del comercio, a través del "salto arancelario" de las empresas asiáticas, con la imposición de reglas de origen más severas, especialmente en el sector automotriz, que se han establecido en algunos de los miembros del T-MEC con el objetivo de aprovechar las ventajas arancelarias. En su cláusula 32.10 establece que si un miembro desea firmar un acuerdo con otro, debería avisar 30 días antes de iniciar las negociaciones. Según la Secretaría de Economía (2020) el punto 5 de ese apartado dice que: “La suscripción por cualquiera de las partes de un tratado de libre comercio con un país que no sea de mercado permitirá a las otras partes terminar este Tratado, mediante una notificación previa de seis meses y reemplazarlo con un tratado entre ellas (bilateral)”.


Si este punto no se modifica, entonces estaremos en la antesala de roses inter-zonas económicas que cambiarán la naturaleza de las grandes cadenas de valor y proveeduría globales. He aquí la gran oportunidad de México, a través del aprovechamiento del comercio intra-firmas que buscará un mejor posicionamiento en sus estrategias internacionales, a través de la ubicación y el marco legal (TLCs) que el país tiene. Desde la óptica del T-MEC, sus socios están atados de manos en caso de que alguno quiera su membresía en el RCEP salvo que la naturaleza del Tratado cambie, lo cual veo difícil, dada la polarización geopolítica y geoeconómica entre las dos grandes potencias del mundo. Habrá que ver la respuesta de México: profundizar más la integración al T-MEC, CPTPP y otros 11 TLCs, o comenzar a delinear una ruta de acceso al RCEP. Se vienen tiempos interesantes en Asia, más aún cuando el factor Taiwán ha estado fuera del análisis y podría modificar las reglas del juego en la región.

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